Usar seguido una corbata muy apretada no solo puede darte la sensasión de que falta el aire, sino que, en casos extremos, causa ceguera. A los pocos minutos de llevar una corbata apretada, la presión intraocular aumenta de manera anormal. Y un exceso constante de presión intraocular puede dañar la retina y conducir al glaucoma, la causa mas frecuente de pérdida irreversible de la vista en el mundo.